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“Truenos
con relámpagos” Uno
de los hechos más característicos de las tormentas es el acompañamiento a las
mismas de fenómenos eléctricos: rayos, relámpagos y truenos. Durante
el transcurso de una tormenta se favorece la formación de iones particulares
que contiene la atmósfera. Los iones positivos en la parte alta y los
negativos en la parte baja de la nube. Además, la tierra también se carga de
iones positivos. Todo ello genera una diferencia de potencial de millones de
voltios que acaban originando fuertes descargas eléctricas entre distintos
puntos de una misma nube, entre nubes distintas o entre la nube y la tierra:
a dicha descarga eléctrica la denominamos rayo. El relámpago es el fenómeno
luminoso asociado a un rayo, aunque también suele darse este nombre a las
descargas eléctricas producidas entre las nubes.
El trueno.- El calor producido por la descarga
eléctrica calienta el aire y lo expande bruscamente y después se contrae al
enfriarse, dando lugar a ondas de presión que se propagan como ondas sonoras.
Estas ondas sonoras que se propagan a la velocidad del sonido (300 m/s) son
el denominado trueno. Puede
determinarse, de una forma aproximada, la distancia en metros a la que se
produce la descarga eléctrica, para ello se multiplica por 300 los segundos transcurridos
entre el momento de producirse el rayo y el momento que oímos el trueno.
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